La ciudad de los crepúsculos se desdibuja entre el caos vial
Lo que alguna vez fue la «ciudad modelo» de Venezuela hoy parece un recuerdo distante bajo el peso de la anarquía vial. La abogado y creadora de contenido Andrea Martusciello, señaló una verdad incómoda a través de sus redes sociales “los barquisimetanos han normalizado el caos”.
Su denuncia no solo apunta al desorden en las calles, sino a una parálisis administrativa que ignora soluciones modernas y accesibles.
Martusciello fue tajante al afirmar que la calidad de vida no depende exclusivamente de presupuestos gigantescos, sino de una visión de gestión clara. En un contexto donde los recursos públicos suelen ser la excusa perfecta para la inacción, la propuesta del «urbanismo táctico» surge como una cachetada de realismo.
¿Por qué esperar por obras de ingeniería monumentales cuando se puede recuperar un paso peatonal con pintura, diseño y voluntad?
La crítica de la también locutora pone el foco no solo sobre las autoridades municipales, sino también sobre la ciudadanía.
Señala que la ausencia de mobiliario urbano y el irrespeto sistemático al rayado peatonal no son solo fallas de infraestructura, también son síntomas de una ruptura entre la planificación y la ciudadanía.
Entre los puntos clave de su llamado destacan:
Alianzas Estratégicas: El comercio local como motor para generar mobiliario urbano ante la carencia de inversión pública.
Educación de Impacto: La presencia de funcionarios en semáforos no para recaudar a través de multas inmediatas, sino para reeducar al conductor en el respeto al peatón.
Gestión de Bajo Costo: La implementación de medidas ágiles que demuestren que el orden se construye, no nace por generación espontánea.
Una esencia sepultada
Resulta doloroso reconocer que la Barquisimeto que fue referencia de civilidad en el país hoy sobrevive «debajo» de capas de desorden y negligencia. La exigencia de Martusciello es un eco del sentimiento colectivo: la ciudad necesita que la planificación urbana y la voluntad ciudadana vuelvan a hablar el mismo idioma.
Ahora la pregunta que queda en el aire es ¿las autoridades municipales tomarán acciones o seguirán permitiendo que el caos sea la única ley que rija las calles de la capital larense?
Finalmente Martusciello aseveró que es hora de empezar a exigir la ciudad que merecemos, antes que el desorden termine por borrar definitivamente nuestra identidad civil.


