En medio de la tragedia que dejó el doblete sísmico que sacudió a La Guaira y otros estados de Venezuela, emerge una historia que refleja el amor incondicional y el valor extremo. Moisés, un niño de apenas 10 años, perdió la vida al regresar a su hogar en Playa Verde para rescatar a su perro Tobby, cuando una pared se desplomó sobre él.
El pasado 24 de junio, Moisés, descrito por quienes lo conocieron como un niño dulce, divertido y de corazón noble, se encontraba en su vivienda junto a su madre y sus dos hermanos: Eyber y Junior. Al comenzar el sismo, su madre tomó de la mano a los tres pequeños para ponerlos a salvo. Sin embargo, en un acto reflejo de amor, Moisés soltó la mano de su madre y se devolvió al interior de la casa buscando a su perro Tobby. “Abandonarlo no era una opción”, cuentan sus familiares.
Lamentablemente, el niño no alcanzó a regresar. Una pared se derrumbó sobre él, sepultándolo bajo los escombros. Su cuerpo fue rescatado horas después, confirmando la peor de las noticias para su familia y vecinos.
Según un reporte especial del medio TalCual, Moisés vivió solo una década, pero dejó una huella imborrable en su comunidad. Su historia, como tantas otras en esta tragedia, inspira tristeza, pero también refleja la profundidad del vínculo entre los seres humanos y sus animales de compañía, y el instinto de proteger a quienes amamos, sin importar el riesgo.


