El anuncio del cierre definitivo del Colegio Nuestra Señora del Carmen ha sacudido a la comunidad educativa y a las familias del oeste de Barquisimeto. La decisión, emanada directamente de la Arquidiócesis de Barquisimeto, pone fin a décadas de labor pedagógica y formación integral en la zona, dejando un panorama de incertidumbre entre representantes, docentes y estudiantes.
La medida cobró mayor impacto tras las declaraciones vertidas por Monseñor Polito Rodríguez, Arzobispo de Barquisimeto. Al ser consultado sobre el cese de las actividades del plantel, el prelado fue tajante al señalar que «todo tiene su final», justificando la medida en razones operativas y de índole económica. La frase, lejos de calmar los ánimos, generó malestar entre la comunidad escolar, que esperaba un proceso de diálogo o alternativas para sostener el proyecto educativo de la institución, misma comunidad educativa que argumenta que fueron los vecinos de Moyetones 3 quienes levantaron esta infraestructura luego de una donación de material por parte de la empresa P&G.
Ante la orden eclesiástica, la Zona Educativa del estado Lara intervino formalmente dictaminando la prohibición del cierre de la institución. La autoridad educativa argumenta que la clausura del plantel vulnera el derecho a la educación en condiciones seguras para la matrícula estudiantil. Para que los alumnos puedan ser reubicados en las instituciones públicas o privadas más cercanas, estarían obligados a atravesar dos de las arterias viales más transitadas y peligrosas de la ciudad: la Avenida Las Industrias y la Avenida Circunvalación Norte. Este trayecto implica un riesgo significativo para la integridad física de los niños y jóvenes, además de representar una complicación logística y económica insostenible para las familias de la zona.
En medio de la paralización administrativa y el conflicto institucional, han cobrado fuerza diversos rumores sobre el destino del inmueble. Versiones no confirmadas señalan que la infraestructura del colegio sería cedida al movimiento Emaus o a Cáritas Arquidiócesana con el objetivo de establecer un centro de formación para madres y capacitación de artes y oficios.
Mientras las autoridades educativas de la región y la representación eclesiástica mantienen posiciones encontradas, los padres y representantes continúan exigiendo respuestas claras que garanticen el derecho a la educación de sus hijos sin poner en riesgo su seguridad en los desplazamientos diarios.


