Transcurridos exactamente tres años desde que la Autoridad Metropolitana de Transporte y Tránsito (AMTT) anunció con entusiasmo el inicio de la «Agenda de Modernización de la Red de Semáforos de Barquisimeto», la promesa de contar con una red vial «inteligente» capaz de resistir las contingencias del servicio eléctrico sigue siendo una deuda pendiente con los barquisimetanos.
En agosto de 2023, la gestión municipal presentó la instalación de controladores electrónicos en intersecciones de alto flujo vehicular como la avenida Bracamonte con avenida Libertador, la avenida Libertador con Pata e’ Palo, la avenida Lara con avenida Bracamonte, la avenida Lara con avenida Los Leones, la avenida Venezuela con avenida Los Leones, la avenida Venezuela con avenida Bracamonte, la avenida Venezuela con avenida Vargas y la avenida Florencio Jiménez con avenida La Salle.

En aquel momento, la AMTT —con una inversión que superó los 110.000 bolívares por punto— aseguró que el plan contemplaba la adecuación de aproximadamente 350 dispositivos en 187 intersecciones, destacando que el nuevo sistema permitiría la operatividad continua, así como el monitoreo y reinicio remoto vía web ante fluctuaciones o fallas del fluido eléctrico.
Sin embargo, a la fecha, la realidad en las calles de la capital larense contrasta con los anuncios oficiales. Cada vez que se registra una interrupción o corte en el suministro eléctrico, los semáforos quedan inoperativos. La ansiada autonomía energética e inteligencia de los dispositivos ante los apagones nunca se concretó en la práctica.
Tres años después de aquel anuncio, la dirección de la Autoridad Metropolitana de Transporte y Tránsito (AMTT) se mantiene bajo la responsabilidad del ingeniero Nelson Torcate, quien continúa al frente del despacho con el reto pendiente de hacer efectiva la tecnología anunciada y dar respuesta a una red vial que aún sucumbe ante cada racionamiento eléctrico.


