El ciudadano fue en el piso 6 de la Torre N° 02.
La mañana de este lunes 23 de marzo, las Torres del Sisal, consideradas por los habitantes de la zona como un monumento a la desidia y al abandono en el oeste de Barquisimeto, volvieron a encender las alarmas de la ciudad. Gracias a una intervención de último minuto, funcionarios del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (CPNB) lograron evitar que un ciudadano identificado como Yhonny González atentara contra su integridad física.
El reporte se generó a las 11:16 a.m. a través del sistema VEN 9-1-1, alertando sobre la presencia de un hombre en el sexto piso de la Torre N° 02. Una comisión de la Estación Policial Parroquial (EPP) Guerrera Ana Soto se desplegó en el sitio, conformando un equipo multidisciplinario con paramédicos y personal de mediación.
Tras un despliegue táctico en una estructura que carece de cualquier medida de seguridad, los efectivos lograron ubicar al ciudadano. Mediante técnicas de persuasión y una tensa labor de mediación, los funcionarios de la PNB consiguieron interceptar a González de manera efectiva, salvaguardando su vida y trasladándolo para recibir la atención necesaria.
Un «Elefante Blanco» que cobra vidas
Aunque celebramos la rapidez y efectividad de nuestros órganos de seguridad, esta situación nos obliga a hacernos una pregunta incómoda: ¿Hasta cuándo las Torres del Sisal seguirán siendo un acceso libre a la tragedia?
No es la primera vez, y lamentablemente parece no ser la última, que estas estructuras inconclusas se convierten en el escenario de sucesos delicados. El complejo, sumido en un abandono de décadas, no cuenta con cercado, vigilancia permanente ni proyectos de demolición o recuperación real. Mientras las autoridades no tomen medidas definitivas sobre este «elefante blanco», la ciudad seguirá siendo testigo de cómo sus espacios más vulnerables son utilizados para el dolor.
Douleydis Romero


