Organizaciones civiles y comunidades unen el rito religioso con la crisis política y social.
En el marco de la Semana Santa en el estado Lara, organizaciones de derechos humanos, gremios de jubilados y comunidades vecinales utilizaron las tradicionales manifestaciones de fe como una denuncia política y social.
Comenzando con el «Viacrucis por los Derechos Humanos y por la Vida», una actividad que reunió a organizaciones no gubernamentales y ciudadanos con el fin de visibilizar y denunciar la crisis humanitaria que atraviesa el país.
Este evento, se llevó a cabo el 1 de abril, en la plaza Altagracia de Barquisimeto y fue el eje central de la jornada religiosa, buscando destacar el sacrificio bíblico de Jesucristo y el padecimiento actual de los venezolanos, señalando al Estado como responsable de la vulneración sistemática de garantías fundamentales y la falta de servicios básicos.
El desarrollo de esta jornada religiosa y de protesta estuvo guiado por el Padre Raúl Herrera y contó con el testimonio de Eduardo Torres, abogado y expreso político, quienes señalaron que la injusticia actual condena a los inocentes de forma similar a los relatos bíblicos.
La Vicaría de derechos humanos de la Arquidiócesis de Barquisimeto, la Red de Derechos Humanos del estado Lara y el Comité de Jubilados, denunciaron que millones de adultos mayores y niños enfrentan hambre y abandono a nivel nacional.
Los presentes dejaron en claro a través de clamores que, el objetivo de esta movilización fue exigir el cese de la impunidad, la liberación de presos políticos civiles y militares, y el respeto absoluto a la voluntad popular expresada en los procesos electorales, enmarcando sus demandas en un contexto de emergencia humanitaria, que ha sido reportada internacionalmente.
Como cierre de estas manifestaciones populares y religiosas, el domingo 5 de abril los habitantes del sector El Ujano, al noreste de Barquisimeto, realizaron la tradicional «Quema de Judas» con un marcado matiz de protesta contra la gestión pública.
En esta ocasión, el monigote representó al «Judas de los Malos Servicios», señalando directamente a entes gubernamentales como Hidrolara y Corpoelec por el colapso en el suministro de agua y los constantes cortes eléctricos.
Los vecinos utilizaron el muñeco de trapo, para denunciar el deterioro extremo de la vialidad y la falta de atención por parte de la Alcaldía de Iribarren y la Gobernación.
La comunidad larense dejó en claro su descontento y exigen respuestas concretas a las autoridades frente a su calidad de vida y bienestar social.
Sara Cortez


